De la neurona a la educación

Actualmente se invoca a la educación como un factor determinante en el progreso y en el desarrollo económico y social de las naciones, especialmente la educación superior. Se toma como ejemplo países asiáticos quienes le apostaron a implementar políticas de educación y lograron el salto de la pobreza y el subdesarrollo a la posición de países emergentes con importantes logros en desarrollo y progreso económico, pero además en justicia social y en la reducción de las desigualdades. En la misma tendencia están hoy en día países como China, India y Brasil. Para tratar de evaluar el desempeño de los estudiantes algunas instituciones internacionales han desarrollado programas para evaluación de los alumnos uno de ellos es el programa PISA. Los resultados de estas evaluaciones evidencian la calidad en la educación que se imparte, permite determinar la efectividad de las políticas educativas e intervenir realizando correcciones a las fallas que se evidencien.

A pesar de que es claro el papel de la educación en el desarrollo socio-económico de las naciones, desafortunadamente en muchos países en desarrollo el presupuesto asignado para educación es muy bajo. Un presupuesto bajo en educación crea un circulo vicioso: poco presupuesto, poca cobertura educativa, poca calidad educativa, altos niveles de deserción, altos niveles de analfabetismo, que a su vez trae como consecuencia ausencia de mano de obra calificada, poca calidad de empleo, baja generación de empleo, bajos niveles de salario, subempleo, informalidad, desempleo, bajas tazas de escolaridad, pobreza, analfabetismo y desigualdad. En los últimos años como una estrategia para combatir estos problemas se han intentado políticas educativas que intentan aumentar la cobertura y reducir la deserción escolar. Resultado de estas politicas educativas no bien proyectadas resultan en hacinamiento extremo en las instituciones educativas, instituciones pobremente dotadas, explotación docente, proliferación de programas técnicos y profesionales con calidad cuestionable, nivel académico y profesional en declive y ante la incapacidad del estado de asumir la educación, se transfiere esa responsabilidad a los particulares, es decir se privatiza la educación, lo cual no es malo si hay una auditoria y un control. El resultado final es una educación que no colma las expectativas de la sociedad en cuanto a profesionales de calidad y la eliminación sútil de un derecho básico del individuo, como es el derecho a la educación que al igual que el derecho a la salud, pasa a ser un bien de consumo que solo pueden adquirir quienes tengan los medios económicos para pagarlo.

Que tiene que ver las neurociencias en todo esto. Bueno, pues la educación es un proceso orientado a formar individuos idóneos que garanticen el bienestar y desarrollo de la sociedad. Y en este sentido al actuar sobre el individuo, con la educación, se actúa sobre el instrumento fundamental para el aprendizaje el cerebro. Aquí son importantes procesos como la memoria y el aprendizaje que son fundamentales en el proceso educativo, Dichos procesos tienen una base biológica: genes, ambiente, nutrición, entre otros. Cualquier desbalance en estos aspectos sea a nivel individual o colectivo puede traer consecuencias nefastas para el individuo y la sociedad. Pensemos en los múltiples factores que pueden afectar el desarrollo cerebral y su desempeño: trastornos genéticos que alteren el desarrollo neuronal, como el síndrome de Down;  problemas durante el embarazo que afectan el desarrollo fetal como las infecciones virales, las enfermedades metabólicas como la diabetes y el hipertiroidismo; uso y abuso de alcohol y drogas, exposición a tóxicos. En el adulto desnutrición, sedentarismo, enfermedades crónicas, exposición a tóxicos, estrés individual y social. Es decir los factores son múltiples y la sumatoria de varios de ellos pueden interferir con el proceso de aprendizaje.

Las políticas educativas que olvidan estos factores están condenadas al fracaso. Es decir el éxito de una política educativa debe estar contemplada en un marco amplio de políticas que promuevan el bienestar humano: trabajo, salud, recreación.

Desde las neurociencias se intenta entender como se da el proceso de aprendizaje, factores que lo determinan y agentes que lo alteran. Es una contribución parcial para una propuesta global de educación integral: la neuroeducación.

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